miércoles, 30 de septiembre de 2015

HISTORIA DE NUEVA ZELANDA – El descubrimiento de Aotearoa

Ciudad antigua de Auckland
Los antepasados polinesios de los maoríes se establecieron en Nueva Zelanda en el 950 AD mientras que el primer explorador europeo en descubrir Nueva Zelanda fue Abel Tasman el 13 de diciembre de 1642.
Estos primeros antepasados llegaron utilizando el conocimiento y las habilidades de navegación tradicional, mareas, vientos, estrellas, sol, aves migratorias… Se dice que la esposa del gran explorador Kupe avistó primero las largas nubes sobre la tierra y de ahí su nombre “es una nube blanca larga”.
Después de Abel Tasman los siguientes europeos que llegaron a Nueva Zelanda fueron los comandados por el capitán James Cook en 1769, que estaba de viaje por el Pacífico Sur con el fin de estudiar el paso de Venus por el disco solar.

Mapas antiguos de 1769

Las noticias del descubrimiento de Cook se extendieron rápidamente y en los siguientes años los primeros colonos empezaron a llegar en busca de madera, lino para las cuerdas y las ballenas para la producción de aceite. Pero estos nuevos colonos trajeron también devastación con sus mosquetes, el alcohol y las enfermedades. Sin embargo la peor consecuencia de todas para la población indígena fue la falta de comunicación sobre la propiedad de la tierra, la cual iba a tener un efecto mayor y más amplio en la forma de vida tradicional maorí.
No fue hasta después de la firma del Tratado de Waitangi con los maoríes en 1840, que un número significativo de europeos llegó a lo que es hoy día Auckland.

Apihai Te Kawau
Apia¡hai Te Kawau
Apihai Te Kawau, por aquel entonces jefe supremo de Ngati Whatua y Tamaki (Auckland) se dio cuenta de las ventajas que podría significar dar la bienvenida a los nuevos colonos, oportunidades de comercio, de acceso a nuevas y valiosas tecnologías y con estas acceso a los mosquetes que les darían poder frente a la tribu rival Nga Puhi.
Así que en 1840, Apihai Te Kawau, envió a un grupo de representantes de Kororareka (primera capital de Nueva Zelanda que más tarde pasó a llamarse Russell), e invitó al gobernador, el capitán Willian Hobson para establecer su gobierno colonial en Tamaki.
Apihai le ofreció 3.000 acres como gesto de buena voluntad con la promesa adicional de 8.000 hectáreas más si Hobson se trasladaba a Tamaki.
En este punto es donde empezaron los malentendidos entre maoríes y colonos (Pakeha). Hobson quería “comprar” la tierra, pero para los maoríes el término “comprar tierra” les era totalmente desconocido, al igual que la idea de los títulos de propiedad. Para los maoríes, al igual que para otros muchos pueblos indígenas de todo el mundo, las personas son parte de la tierra y no una mercancía que puede ser vendida y comprada. En la mente de los maoríes las personas no podían poseer la tierra.
Dolar conmemorativo del tratado de Waitangi
El 18 de septiembre de 1840, el capitán Hobson y un partido de gobierno de 12 personas, plantaron la bandera británica y se celebra la fundación de una nueva ciudad que Hobson nombra como Auckland, después de que los jefes maoríes firmaran el acta provisional de la “venta” aunque en realidad ellos la entregaban como regalo. Este hecho quedó constatado en el diario de Sarah Mathew, esposa del jefe inspector Felton Mathew.
El lugar donde se izó la bandera fue nombrado Point Britomart, hoy en día es el lugar donde se encuentra Anzac Avenue.

Los “malos entendidos” entre maoríes y colonos continuaron y no fue hasta 1970 que fueron revisados y comenzó el proceso de reconciliación. Estas cuestiones siguen en proceso hoy en día.

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