jueves, 29 de noviembre de 2018

VIAJAR A NUEVA ZELANDA: SUS LEYENDAS


Leyendas MZ1
La cultura maorí en Nueva Zelanda nos deja algunas leyendas que son dignas de atención, así que hoy nos vamos a centrar en alguna de ellas. En algún post anterior ya os había explicado alguna más.
Desde las leyendas de los amantes de las estrellas cruzadas hasta la creación de la luz y la oscuridad, estos mitos forman una historia oral del pueblo maorí que se ha trasmitido de generación en generación hasta nuestros días.
Muchas de estas creencias forman la base de las creencias maoríes, dándonos a conocer como los maoríes pre-europeos vieron el mundo. Son de gran valor para todos aquellos que estéis interesados en la cultura de esta etnia y sus vínculos del mundo humano, natural y espiritual.
La primera mujer
Según la leyenda maorí, el mundo tal como lo conocemos se formó cuando Tane Mahuta, el dios del bosque, distinguió a Ranginui, el padre del cielo, y Papatuanuku, la madre de la tierra. Después, Tane Mahuta y sus hermanos fueron lentamente haciendo cosas en la tierra y en el cielo. Cuando terminaron, crearon un mundo deslumbrante y hermoso, pero no había gente para disfrutarlo.
Tane Mahuta convenció a los dioses de que debían formar una mujer, que luego pudiera tener hijos. Los dioses estuvieron de acuerdo, así que Tane Mahuta tomó la tierra roja de Papatuanuku y la convirtió en una mujer. Impresionado, Tawhiri Matea, dios de los vientos, susurró: “toma mi aliento. Dale la vida". Y así, Tane Mahuta se inclinó sobre la mujer que había creado, puso su nariz contra la de ella y respiró profundamente. Su pecho se movió, y ella estornudó - "¡Tihei!"
Los dioses estaban en éxtasis, y juntos le dieron el regalo de la vida y se hizo la primera mujer, Hineahuone.
Hoy en día, el hongi es el saludo tradicional de los maoríes. Se le conoce como el "aliento de la vida" y se realiza presionando las narices, tal como lo hizo Tane Mahuta para dar vida a Hineahuone.
Leyenda NZ2
Hinemoa y Tutanekai, los amantes de las estrellas cruzadas de Rotorua
La historia de amor de Hinemoa y Tutanekai se ha contado en las orillas del lago Rotorua durante siglos. La leyenda maorí dice que Titanekai vivió en la isla Mokoia en medio del lago Rotorua. Cada noche, Tutanekai tocaba su flauta y el sonido de la música se podía escuchar a través del lago en el continente, en Owhata, en este lugar encantó a la bella y noble Hinemoa que vivía allí. Cuando Tutanekai remó en su waka (canoa) para visitar el continente, se encontró cara a cara con Hinemoa y se enamoraron. Tutaneki volvió a su isla pero a partir de ese momento, todas las tardes Tutanekai tocaba para poder guiar a Hinemoa a través del agua hacia él, la familia de Hinemoa no aprobaba esta relación y, sospechando que algo iba a ocurrir, escondieron todas las wakas (canoas), sin embargo esto no detuvo a Hinemoa que en lugar de la canoa buscó seis calabazas grandes, secas y vacías, las usó como flotadores y decidió nadar a la isla. Al llegar, Hinemoa fue a parar a una piscina termal, Waikimihia, que se encontraba cerca de donde vivía el joven Tutanekai, para calentarse después del largo viaje por el agua fría del lago. Justo en ese momento Tutanekai envío a su sirviente al lugar donde se encontraba Hinemoa para recoger agua. Esta fingiendo ser un hombre hablando con voz ronca le preguntó para quien era el agua y al averiguar que era para Tutanekai le rompió la calabaza en la que el sirviente llevaba el agua. Después el sirviente volvió con Tutanekai a quién informó de lo sucedido. Volvió a enviar al sirviente hasta Hinemoa, sin saber que era ella, y todas las veces sucedió lo mismo. El joven furioso por lo sucedido bajó hasta la fuente y para su alegría descubrió que era Hinemoa y ...vivieron felices para siempre.

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